domingo, 10 de abril de 2016

Civilizaciones Prehispánicas de América: Los aztecas. Resumen presuroso

Esta es la primera redacción apresurada que he hecho, en tanto me excuso por mis frecuentes reiteraciones y desaciertos gramaticales. 

HISTORIA Y DESCENDENCIA 
El principio de la historia azteca se topa con la de los chichimecas (raza de perros), una tribu cazadora y recolectora.
En época de guerra los chichimecas tuvieron grandes bajas, por lo que contrataron a otros grupos de chichimecas para que defendieran sus fronteras. Uno de esos grupos eran los aztecas. Los aztecas fueron figurando cada vez más en la ciudad, iban apoderándose de ella, aprendiendo sus costumbres e idioma. Cuando éstos habían dominado gran parte del valle de México, justificaron su deidad inventando leyendas que hablaban de que ellos eran una nación escogida. Su dios Huitzilopochtli les pidió que construyesen un templo en su honor donde encuentren un águila posada sobre un nopal devorando a una serpiente. Al final ahí terminó construyéndose Tenochtitlan (año 1345).
Fueron pasando los años y la por el año 1376 Tenochtitlan ya se sentía fuerte como para instaurar una monarquía. Se dividió en cuatro secciones, las nauhcampa, que se referían a la direcciones del viento, cada una cobijaba a diversos gobernantes y sacerdotes. Por ese tiempo los aztecas seguían trabajando como mercenarios así que tenían rutas hacia el lago que comunicaba con su clientela.

Tenochtitlán ya tenía unos 300.000 habitantes,
la monarquía azteca iba creciendo, apoderándose de cada vez más terrenos, durante el mando de Acamapichtli (1376 -  1391), el primer soberano azteca, lograron dominar casi todo el valle de México.
Luego, con el cuarto rey, Itzcóatl (1427 – 1440), los aztecas se hicieron aliados de Texcoco y derrotaron juntos a los tapanecas, gran triunfo para la expansión mexica. Después de esta victoria, junto con Texcoco y Tlacopán, crearon una “triple alianza” que dividió el valle de México en tres zonas.

SACRIFICIOS HUMANOS A DEIDADES
Con cada lucha los aztecas hacían sacrificios humanos en honor a las deidades, para ello ocupaban a sus prisioneros de guerra. Cuando había poca densidad de víctimas, ponían a cabo las guerras floridas, que tenían como fin poder tener prisioneros para sacrificar.
A todos ellos se les sacrificaban de diferentes formas. A algunos se les tendía sobre una piedra, donde cuatro sacerdotes lo tomaban y se les enterraba un cuchillo en el pecho para poder sacarles el corazón, que era símbolo de un mensaje vital enviado al sol. Otros también eran decapitados, ahogados, quemados, desollados o sometidos al sacrificio gladiatorio; esto dependía de qué forma murieron o a hacia qué dios iba dirigido el sacrificio.

DIOSES 
Quetzalcóatl: la serpiente emplumada, divinidad del viento, de la vida, de la mañana, del planeta venus, dios de los mellizos. Creador de los hombres, inventor de los autosacrificios, le enseñó a la humanidad a sobrevivir.
Tezcatlipoca: relacionado con las estrellas y la luna. Inventó el fuego. Protector de guerreros jóvenes.
Xipe-Tótec: Dios de la primavera y de los joyeros.
Huitzilopochtli: El colibrí zurdo.
El sol: también llamado Tonatiuh.
Huechuetéotl: el dios viejo

AZTECAS Y ESPAÑOLES
En el reinado de Moktezuma II, corría la leyenda que volvería pronto Quetzalcóatl, por lo que por esa fecha el emperador sacrificó a mucha gente.
Y así, cuando llegaron los españoles, Moktezuma II creyó que era el regreso de su deidad junto con sus seguidores.

EL CALPULLI
Un calpulli “casa grande” es un lugar donde se reunían todas las personas que creían tener en común el haber descendido del mismo ser mitológico. Dentro de él había una unidad religiosa y militar, todos adoraban al mismo dios y combatían en un mismo grupo, el líder de este clan era el denominado calpullec. Habían 20 calpulli en Tenochtitlan, algunos de aztecas de sangre y otros de viajeros que se asentaron en Tenochtitlan.

JERARQUÍA AZTECA
En el siglo XVI, en jerarquía, la persona que más poder tenía era el emperador, se reconocía como el padre y madre de los aztecas, por lo que era el obligado a tener que darle tierras y comida. Poseía poder absoluto y se consideraba ser una encarnación de Dios.
Cuando moría un emperador, se juntaban todos los senadores y viejos de Tenochtitlan y a voz viva entre todos elegían a una persona debido a sus cualidades, válido era que fuese culta, que hable bien, que fuera bueno en la guerra, que fuese hombre y que sea amoroso con la gente. A este no se le elegía por votación, simplemente se conversaba a viva voz y se terminaba eligiendo.

Bajo el nivel del emperador vienen los nobles, cuyos orígenes venían desde que los aztecas asumieron su vínculo con los Toltecas. La familia que podría demostrar que era noble, adquiría una nobleza heredable. Sin embargo, después de las conquistas aztecas, la nobleza también se pudo adquirir con mérito. Los guerreros eran retirados si fracasaban en varios combates sin apresar a algún enemigo y debían volver a su calpulli a hacer tareas menores. Pero la gente distinguida en guerra era proclamada noble, se le forraba con piel de jaguar y se le recompensaba con la evasión de tributos, mujeres, esclavos y regalos. Estos eran los llamados tecuhtli. Los tecuhtli a pesar de haberse ganado la nobleza, no se la heredaban a sus hijos, los pilli, ellos debían ganársela sobresaliendo entre los de su misma generación. Para esto, los pillis eran asignados a el calmenac, una escuela para nobles, donde se les enseñaba para después el emperador poder seleccionar gente de ahí y así poder asignarle cargos importantes.
La nobleza no era un estamento cerrado, con esfuerzo se podía entrar a ella.

Después de los nobles estaban los macehualli, hombres que eran dedicados a la orfebrería (tratado de metales preciosos), a la artesanía o al cultivo de tierras comunitarias. Sin embargo todos estos oficios no estaban al mismo nivel.
Y es así que los macehualli se dividen en otros 2 grupos, uno que correspondía a los orfebres y artesanos, los cuales se les valoraba debido a que la gente creía que su arte venía de los dones inculcados por Quetzalcóatl, lo que hacía que su trabajo fuese bien pagado, a parte de tener ciertos beneficios como la evasión de tributos y la posibilidad de decidir si ir al servicio militar.
Luego, los campesinos, encargados de las tierras comunitarias eran los menos agraciados, pagaban tributos, tenían obligación de ir a las funciones militares y debían cultivar parcelas para el monarca y demás funcionarios.

Un nivel más bajo en jerarquía que los macehualli estaban los capuleque, que tenían dos posibilidades, ascender de jerarquía destacándose en la guerra u en alguna otra cosa siguiendo las reglas que explicamos anteriormente, o descender de jerarquía haciéndose esclavo mediante un contrato con una persona importante. Los esclavos recibían un trato muy digno, de hecho se les prohibía a sus dueños maltratársele, no podían venderlos sin su consentimiento e incluso podían dormir con su familia.

Luego de los capuleque, venían los mayeques, que eran los ex dueños de tierras que durante su repartición se las quitaron para poder premiar a un destacado guerrero. Estos destacados guerreros los podían mandar a que le rindieran un porcentaje como tributo de sus cosechas.
Los mayeques no eran hombres libres, no eran ciudadanos y no pagaban impuestos, solo tenían la obligación de integrarse al servicio militar si así se quisiese.

Por fin llegando al último nivel jerárquico, están los esclavos o tlacotli.
Eran niños o mujeres apresados en guerras de conquista ya los hombres eran sacrificados. Sin embargo también pertenecía a este grupo la gente que se vendió a la esclavitud a cambio de pagar alguna deuda. También eran delincuentes o traidores a los que su delito no correspondió a una pena de muerte.
Los esclavos podían tener familia y vivir junto a ella, incluso podían un esclavo ellos también y estaba prohibido vendérsele sin su consentimiento.
Se podía salir de la esclavitud. Los hijos de esclavos nacían libres.

También cabe destacar la vida de un anciano azteca promedio. Los ancianos tenían una vida relajada y tranquila disfrutando del respeto y cariño de todos. Tenían permitido embriagarse en público y el calpulli les daba vestimenta. Eran una gran fuente de consejos.


EL MERCADO 
Los aztecas recibían en su mercado los tributos de sus aldeas conquistadas, de aquí el emperador sacaba un porcentaje para repartirlo entre todos.
En el mercado se utilizaban semillas de cacao como dinero.
Existía un impuesto por vender en el mercado, por lo que si se vendía fuera de este para evadirlo, se era multado por uno de los fiscalizadores.
El mercado más importante era el de Tlatelolco con unas 60.000 ánimas diarias.

Del mercado azteca surgieron grupos específicos, de los cuales podemos destacar a los pochtecas, que eran importadores de artículos de lujo. Éstos tenían permisos diferentes e incluso superiores a los nobles y a el resto de la sociedad mexica. Éstos se rapaban la cabeza y se la deformaban para lucir su calidad superior. Dentro de sus beneficios estaban los derechos de poder hablar con el emperador y poseer el derecho de poder sacrificar esclavos. Este trato diferencial viene principalmente de que tenían una función como espías de guerra ya que viajaban constantemente y estaban al tanto de todo, por lo que proveían de buenos datos tácticos al imperio. Su asentación en terreno azteca proviene desde antes que se formara Tenochtitlan, eran mercantes que se establecieron en Tenochtitlan pagando parte de sus productos por protección. Tanto era su nivel social que incluso los nobles le tenían envidia, haciendo que se les obligara a deambular por la ciudad solo de noche e intentar no ostentar mucho su éxito.

 LA GUERRA
Normalmente todo ataque azteca era recomendado anteriormente por un pochteca. Los aztecas atacaban por sorpresa, gritando alentados por pitos y flechas mientras se acercaban al campo de batalla. Cuando ganaban ataban a todo rehén, evitando así que se escaparan. Luego incendiaban el templo principal del pueblo como símbolo de oda al dios Huitzilopochtli. Los guerreros de mayor nivel usaban un atuendo más ostentoso y dejaban de cultivar la tierra, en cambio, vivían en una mansión y eran considerados hombres ricos.
La expansión de la sociedad mexica obedecía a dos necesidades Fundamentales: tomar prisioneros para sacrificarlos, y adquirir Bienes que no podían obtener o producir en Tenochtitlán. Gran Parte de los tributos consistían en materia primas que nutrían las Artesanías locales.

LA MUERTE 
La muerte en guerra era relacionada con ascender hasta el sol, donde vivirían eternamente como un colibrí, recibiendo apoyo del dios y regalos, joyas, mantas y esclavos. Los cadáveres de los difuntos eran cremados o enterrados según su muerte. También los enterraban a veces junto a personas importantes para el difunto.
También los aztecas tenían sentido de el infierno.

Los aztecas relacionaban a las enfermedades con la acción de la brujería, por lo que el encargado de sanarlas era un hechicero, que las trataba con hierbas medicinales, sangrías y baños.

LA HISTORIA QUE CUENTAN LOS AZTECAS
Decían que numerosas veces los dioses quisieron crear y conducir una raza humana, pero debido a la mala reacción humana, terminaron aburriéndose y destruían constantemente lo que ellos mismos lo que habían creado. Los dioses vivieron cuatro fracasos en el intento de crear al ser humano. El primero fue Tezcatlipoca, el sol tigre, luego Quetzacóatl, el sol viento, luego Tlátoc, el sol de la lluvia, luego Chalchiuhtlicue, el sol del agua, luego nuevamente Quetzacóatl con ayuda de Chihuacóatl, la mujer serpiente, la cual moldeó esta vez el género humano. Este fue el cuarto intento, dos dioses se arrojaron al fuego para dar vida al sol y la luna y se creó por fin la humanidad nátuatl, los aztecas. Quetzacóatl les regalo a ellos maíz y la sabiduría, la cual les ayudó a que su destino no terminase igual que a las antiguas humanidades. Tezcatlipoca, por su parte, les regaló el fuego. Desde ahí que los aztecas en gesto de gratitud les hacen tributos a sus dioses creadores, ya que así supuestamente le estarían devolviendo a los dioses la sangre que les fue prestada.

TECNOLOGÍA 
Los aztecas no tenían cálculos tan complejos como los mayas, de hecho desconocían el 0.
Aún así, dentro de sus limitaciones poseían un calendario solar de 365 días y uno ritual de 260 días. Éstos habían inventado una simbología especial para cada día, representada al igual que su escritura, con símbolos. En el calendario solar había un lapso de 5 días que eran considerados nefastos donde los aztecas ayunaban y se lamentaban por una inminente catástrofe.

EDUCACIÓN Y CULTURA 
Los niños aztecas a los 6 años ya empezaban con su aprendizaje para la guerra. A los 15 años ingresaban a las escuelas especializadas: el calmenac y el telpochcalli, donde iniciaban las carreras sacerdotales y militares. Los alumnos más destacados eran designados a cargos de administración imperial.
A los 20 años ya podían casarse, se les analizaba el horóscopo y se fijaba fecha. La boda se realizaba al atardecer, en casa del novio, lugar donde también recibirían los regalos.

ARTESANÍA 
Los aztecas esculpían diverso tipo de artesanía, siendo en mayor parte una representación de sus deidades. Para esto tallaban formas demoniacas en materiales como la piedra o la madera. El diseño macabro de sus obras se debía a su belicosidad, la cual demostraban en sus actuaciones.
Por otra parte, el desarrollo metalúrgico azteca era pobre, la mayoría de su metalurgia era importada, salvo pocas piezas que se encontraban enterradas junto a difuntos. La poca metalurgia encontrada sin duda era confeccionada por delicados orfebres mesoamericanos.

ESCRITURA 
Los aztecas dejaron a merced de la historia diverso tipo de códices. Estos eran confeccionados en corteza de amate, un árbol que crecía en zonas cálidas , por lo que debían importarlo. La corteza de este árbol se cubría con algodón para así dejarlo de un tono blanquecino.
Los aztecas escribían usando figuras y signos numerales. Los signos correspondían a la idea que se quería plantear, por lo que hasta una persona que no supiera leer podría darse una idea. Sin embargo conforme pasó el tiempo se fue complejizando más su escritura hasta poderse leer solo por personas que conocían la simbología, que eran normalmente sacerdotes.






La revolución de 1830: Sumario veloz

En los primeros años del siglo XIX se dió a cabo un proceso llamado La Restauración, en el cual los gobernantes de países europeos buscaban la reorganización de la monarquía para eliminar la influencia que había impuesto la independencia de los Estados Unidos y la revolución francesa.
Se define como revolución a un conjunto de levantamientos populares violentos, en el que cada simpatizante lucha por motivaciones políticas similares.
En tanto, una revolución liberal se apoya en dos ideologías, el liberalismo y el nacionalismo:
  • El liberalismo rechaza toda clase de absolutismo y apoya la libertad del individuo.
  • El nacionalismo o patriotismo, que tiene su origen en la expansión napoleónica, la cual produjo un aumento en el sentido de pertenencia hacia la nación.
Una de las revoluciones que más destacan dentro del territorio Europeo, fue la revolución de 1830. Esta revuelta fue un ciclo revolucionario de características liberales que buscaba un gobierno más cerca de la sociedad; teniendo sus orígenes en Francia, sin embargo la mayoría de sus participantes antiabsolutistas estaban dentro de asociaciones secretas dado al duro control policial. Hablar de los grupos sociales dentro de un hecho histórico donde participó mucha gente se torna impreciso, sin embargo, esta revolución en su mayoría se emancipó por burgueses, obreros, diputados liberales, republicanos e incluso periodistas, teniendo cada uno un diferente grado de entrometimiento.
Este hecho histórico, responde también después de una estrecha crísis socio-económica. La crisis se inicia en 1825 en Inglaterra y pasará más tarde a la Europa continental. En general se reduce el comercio y la producción industrial, en Francia esto se ve correspondido por una serie de huelgas protagonizadas por los obreros.
Cuando la crisis económica se estaba superando estalló en 1828 otra crisis más profunda ya que afecta no solo a la industria sino también a la producción agraria que se manifiesta principalmente en una mala cosecha de cereales y patatas. Esto conlleva al incremento del precio de los productos de primera necesidad. Como solución a la crisis se piden medidas contradictorias, los burgueses piden proteccionismo al gobierno frente a la competencia exterior, pero los comerciantes lo critican porque esto limitaría el volumen de intercambio de los productos. Como consecuencia se produce un aumento de mendigos, vagabundos y todo tipo de robos en la ciudad.
Finalmente, este extenso ciclo de levantamientos se inicia en el mandato de Luis Felipe I de Francia, con la llamada Monarquía de Julio, provocando que este ideal revolucionario se expandiera rápidamente. El fulminante sin embargo fue cuando el rey Carlos X, con motivos de replantar una monarquía absoluta, ignoró la constitución de 1814, suprimió la prensa (que en su gran parte hizo caso omiso a esta orden) y disolvió la cámara baja, consiguiente de excluir a gran parte de la burguesía a su derecho de voto. Producto de esto, la clase burguesa decidió cerrar sus tiendas y talleres en señal de protesta, dejando de esta manera en la calle a obreros y a algunos sectores populares que se sublevaron junto con la clase acomodada el 29 de Julio de 1830, en jornadas bautizadas como “Tres Gloriosas”. Carlos X con consecuencia de los reiterados levantamientos, abandona el trono y huye de París, abandonando La Restauración.
Posterior a esto se escribió una constitución más liberal, en la cual se reconocía de nuevo la soberanía nacional. Consecutivo a esto, comenzó a gobernar Luis Felipe de Orleans, que dictó una monarquía parlamentaria. Este hecho histórico se consideró como un enorme retroceso con respecto a su antecesor gobernante, su hermano Luis XVIII, que había sido aceptado por la mayoría de los franceses.
Posteriormente a este encuentro se empezó a expandir el rechazo hacia el absolutismo por ciertos lugares de Europa, provocando numerosos levantamientos.
En Bélgica, después del duro gobierno de Guillermo I que ofendía gravemente el nacionalismo de los belgas; restringiendo la libertad de prensa y dejando el ámbito educacional a inspectores protestantes, se ganó la enemistad de los revolucionarios y gran parte de los hombres de negocios, al obligarles a ayudar económicamente con las enormes deudas del estado. Se hizo peligroso el ambiente dentro de Bélgica, produciéndose un conflicto de particularidad nacionalista que culminó el 4 de Octubre con la independencia de Holanda, que tomó como referencia un modelo político monárquico parlamentario. Sin embargo, y a pesar del gran desorden político y descontento Europeo que azotaba este ciclo tan particular de la historia, no todas las revoluciones triunfaron.
En Polonia, un reino satélite unido a Rusia desde 1815 había un gran descontento después de la terrible política de Alejandro, su gobernante, que atentaba contra el ya creciente espíritu patriótico de la ciudadanía. Posterior a la continua actitud del líder de este país, se generó una áspera atmósfera que culminó en guerra. En noviembre de 1830 grupo de oficiales poloneses empezaron una rebelión contra la contención de los rusos, pero fueron derrocados por el nulo apoyo externo, haciendo que la mayoría de los liberales y nacionalistas polacos tuvieron que exiliarse a otros países. Mismo resultado en Italia, que no pudieron con algunas de sus revueltas liberales. Sin embargo, esta derrota sirvió para consolidar a través de los años el sentido nacionalista de este sector.
Alemania es un territorio fragmentado en muchos estados controlados por Austria y Prusia. El movimiento empieza a finales de 1830 por el norte, específicamente en Brunswick, Sajonia y Hannover. Y más tarde se extenderá por el sur, en Baviera. La revuelta tiene un fuerte contenido nacionalista. Austria y Prusia se coordinan y son rápidamente eliminados todos los focos revolucionarios. El nacionalismo alemán no desaparece, y la idea de pertenecer todos a una misma nación que hay que unificar seguirá en pie. Esta unificación no se realizará bajo el liberalismo, sino a través de conservadurismo prusiano en 1870.
En Italia la revolución tendrá un fuerte carácter nacionalista y será impulsado por una sociedad secreta, “los carbonarios”, todos sus esfuerzos se dirigen contra el poder del papa Gregorio XVI y contra la presencia austriaca en el norte de Italia.  Austria es una potencia católica y el papa pide su ayuda. Aunque la revolución ha fracasado y el movimiento carbonario reprimido, permanecerá el sentimiento de la unificación italiana en 1870.
En España hubo un paso de un régimen político absolutista a un sistema liberal, iniciándose un periodo de 3 guerras civiles derivadas por la muerte del rey Fernando VIII entre liberales y absolutistas, conflictos denominados “guerras carlistas” en los que participaron los isabelinos, defensores de Isabel II y los carlistas, partidarios de Carlos María Isidro de Borbón de un régimen monárquico.
A pesar del gran desempeño de los revolucionarios en sus enfrentamientos, el paso de los años terminó afectando sus acciones hacia la Revolución de 1830. Los levantamientos dejaron en división a Europa en dos bandos: uno formado por Bélgica, España, Portugal, Francia y Gran Bretaña; y un sector absolutista, formado por Prusia, Rusia y Austria.
Aún así, los sentimientos encontrados nacionalistas de países como Polonia, Italia y Alemania siguieron vigentes, tal como la disposición de montar un gobierno liberal, motivo por el que estas tensiones volverían en 1848.
No obstante, esta notoria separación en dos bandos, no logró poner en desorden la estructura general de Europa, más bien ayudaron a forjar las primeras alianzas entre países, donde Francia y Gran Bretaña harían frente contra Prusia, Australia y Rusia.
Ya estaba claro que La Restauración ya había acabado, por lo que el popular ya se mostraba cansado de toda clase de absolutismo y sus injusticias. Estas oleadas revolucionarias terminarían en un definitivo enfrentamiento en 1848.
La Revolución de 1830 deja una huella social considerable en tanto al hecho de hacerse valer por sí misma a través de las acciones de las diferentes clases sociales; todos juntos en una lucha al unísono. Cabe destacar también el apoyo de la burguesía, que al ser la clase dominante del entonces, pudo tomar las riendas de los estamentos menos organizados.
Estos enfrentamientos ayudaron a situar las bases de la actual forma de Estado y sus estamentos, como también hizo despertar el derecho del pueblo de tener un líder que gobierne por ellos. No olvidar tampoco el sentido de patriotismo que dejó cada guerra de este periodo, el cual ayudará a la solidificación de Europa.

En mi contexto: La necesidad de un referente



Estudiar las necesidades del hombre es fundamental para ver de cerca los deseos, las exigencias, las satisfacciones y las carencias de los individuos que compartimos en colectividad, y es que resulta que cada persona posee elementos que en conjunto delinean la esencia humana como bien plantea Hannah Arendt: “Necesidad y vida están tan íntimamente relacionadas, que la propia vida se halla amenazada donde se elimina por completo la necesidad” (La condición humana, 1958, p.76). Con convicción respecto a esto, Invito a que despiecemos las variadas personalidades que nos evidencia la sociedad y nos situemos a observarlas detalladamente, solo así podríamos diferenciar las distintas concurrencias que brotan de ella. Bajo el resplandor de nuestro análisis estas coincidencias nos señalarían un amplio espectro de conductas humanas, donde encontraríamos las diversas posturas que toma un ser humano dentro de su colectividad. Como prototipos de éstas posturas que asume cada ser razonante, puedo dejar en mesa múltiples valores humanos como lo son la honestidad, la humildad, la paz o la solidaridad. Sin embargo otro claro ejemplo de una conducta propia de nosotros es la particularidad del hombre de rivalizarse entre otros por el logro de algún fin, lo que conforma una real guerra de posicionamientos. Aún así es sustancial dilucidar que es natural que entre nuestros pares que haya competencia, esta es dadora de buenos frutos cuando cuando se ejecuta de forma serena y está regida a las reglas del derecho y la ética, siendo además una fuente de motivación del individuo a proceder y no residir con su situación para después dejarse sucumbir. Sin embargo, esta postura competitiva converge a su vez en otra de las muchas peculiaridades que abarca nuestro ser: el afán de cumplir nuestras metas a toda costa. Me refiero a la exigencia más recóndita de querer todo lo mejor para nosotros mismos, ese sentimiento acometedor de dominar a los demás para conseguir nuestra propia complacencia de haber alcanzado todas nuestras propuestas, la razón que nos obliga a pugnar. Y es que también esta emoción corre sobre los demás, estimulando a que el gentío alrededor de nosotros también quiera pasar por sobre nuestro mérito, obstaculizando nuestra aspiración de consumar nuestras metas. Por motivos como éste es preciso contar con un guía, un referente que nos articule un recorrido hacia nuestras intenciones, un consejero que nos entregue un protocolo de actuación con directrices que nos permitan no cometer errores en la consecución de dichas metas. La naturaleza del intercambio en forma de sugerencias es trascendental, por eso es simplemente imperioso el tener un referente.

En primera instancia es preciso asignarle la debida importancia a nuestras propuestas, ya que estas resultan ser más significativas de lo que parecen, llegando incluso a conformar una necesidad propia de nuestro ser, tal como especificó el estadounidense de renombre y psicólogo Abraham Maslow en su tratado Una teoría sobre la motivación humana (1943) donde empleando su discernimiento en el área científica logró establecer una pirámide jerarquizada de las necesidades humanas, situando en la cumbre de ésta el concepto de la autorrealización, haciendo alegoría a que un hombre realizado es un hombre que ha cumplido sus metas. Investigaciones como éstas esclarecen nuestra intrincada postura que relaciona muy íntimamente nuestro sentido de satisfacción personal a la realización de nuestros objetivos. Ya sabiendo que el sentimiento de autorrealización va ligado a el cumplimiento de nuestras expectativas personales, y que este sentimiento es a su vez una de las más puras exigencias humanas, podemos interpretar la verdadera importancia del referente como forma de saciar esta importante necesidad. Sin embargo, es conveniente saber elegir un guía adecuado, ya que no es propiedad de todo individuo el saber como proceder en nuestros asuntos determinados. Si aspiramos en hacer un compendio de todas las cualidades que debería tener un referente modelo, recaeríamos en que estos deben tener como principal facultad una capacidad persuasiva sobre los demás, de tal forma que la sociedad pueda confiar plenamente en ellos. Normalmente estos dotes son encontrados en personas que ya sea por su entendimiento o por su adecuada formación, consiguieron exhibir un sentimiento de seguridad en su actuar, haciendo que los demás percibieran en su persona aires de infalibilidad y convencimiento que recaerían nuevamente en la confianza que posteriormente depositarán en ellos. Entonces, en síntesis, un referente de buena nombradía debería mostrarse seguro de sí mismo, a tal nivel de llegar a ser persuasivo e influyente para un individuo ordinario. Adicionado a lo anterior, la historia desborda de arquetipos guía que por su sublime preparación consiguieron conducir en su forma de ser y comportarse a otros, facultando a la sociedad a desarrollarse. Ahora si bien no hablamos de historia, también podemos hablar de literatura, y precisamente quiero detenerme en el segmento más bien filosófico de este género, descendiendo directamente a una obra que posee un personaje en específico que cumple de lleno con todo lo ya instaurado con respecto al guía.
Demian  es el título de la novela compuesta por el respetado escritor y ensayista Hermann Hesse, la cual nos sumerge en la historia de su personaje principal Emil Sinclair, que vive en un mundo fraccionado antagónicamente en dos partes pertinentes a lo bueno y lo malo, lo permitido y lo prohibido, fracciones que harán que el intérprete entre en una especie de trance espiritual, y es precisamente en esta etapa donde éste desarrolla una historia en común con Max Demian, un joven maduro, educado e inteligente que se convertirá en su guía espiritual. A este personaje en específico quería apuntar al ser prácticamente el prototipo perfecto de lo que llamaremos referente. El autor lo define como un ser con una confianza en si mismo suficiente como para poderse mostrar sugestivo y convincente, de hecho en la obra se le describe a éste prácticamente como un joven prodigio para su edad que se destacaba en su manera singular de ver las cosas y en su preparación mental. Ahora bien, con Max Demian podemos tener una idea más clara de lo imperioso que resulta tener un referente para poder concluir con nuestras metas, si hacemos arduo énfasis sobre el libro, notaremos que durante el desarrollo de la historia se puede dilucidar cómo la inusual manera de ver el mundo de Max logró hacer evolucionar a Sinclair por completo, pasando de ser un niño crédulo y consentido a un joven introspectivo y juicioso. He aquí lo poderoso de tener un ejemplo que seguir, no es necesario mucho análisis para darnos cuenta que la sensación de confusión que comenzó a desarrollarse en Emil se debía precisamente a que no tenía un concepto claro de qué era saludable para él y qué era perjudicial, hasta que conoció a su guía, que inmediatamente fue relacionado por él con lo positivo. Es aquí donde de forma progresiva, el protagonista principal logra distinguir la desemejanza entre el mundo bueno y el mundo malo, haciéndole sentir una sensación de bienestar después de muchos tiempos de penuria. Para evidenciar esta situación puntual y insistiendo en la influencia de Demian en Sinclair, apuntaré a una estrofa de H. Hesse en específico:
El mismo día de mi breve conversación con Demian, cuando me convencí del todo de mi recobrada libertad y ya no temí las recaídas, hice lo que tantas veces y tan ardientemente había deseado: confesé. Fui a mi madre, le enseñé la hucha con el cierre roto y llena de fichas en lugar de dinero, y le conté cómo me había encadenado por mi propia culpa a un malvado verdugo durante largo tiempo. Ella no comprendió todo; pero vio mi hucha, mi mirada transformada, oyó mi voz y que yo había sanado, que su hijo le había sido devuelto. (Demian, 1968, p.17).
De este fragmento se dilucida la gran asistencia que resultó ser Demian, cumpliendo precisamente su deber de referente, persuadiendo de forma indirecta a que Sinclair exprese su padecimiento con su madre. También el rol de conductor que asume Max sobre Emil permite que éste adquiera dotes de autosuficiencia con respecto a la clasificación de lo que le instauran los demás: “[…]Demian me había acostumbrado a considerar e interpretar los relatos y dogmas religiosos con más libertad y personalidad, con más fantasía[…]” (Demian, 1968, p.22).
            Basta con mirar más de cerca esta exquisita obra para podernos dar una idea acerca de cómo un individuo puede surgir a través de las sugerencias de otra persona, asignando a su vez la verdadera necesidad del referente en la sociedad que vivimos.

             Con esto queda claro que las necesidades del hombre van muy ligadas a su vida, desembocando en éste la ambición de mejorar por sobre los demás, lo que instaura que tanto para poder surgir como para conseguir nuestras metas es necesario que contemos con la dirección de un sujeto que como Demian, posea un conocimiento sobresaliente al de nosotros, de forma que su sabiduría nos cimiente un camino por el cual llegar a la conclusión de nuestras propuestas sin que nos equivoquemos en la ejecución, solo de esta forma podremos aventajarnos de la competitiva colectividad con la que vivimos y así a su vez podremos lograr ascender a nuestro último nivel de autorrealización, constituyendo nuestra felicidad.